Pizzeria Arcobaleno: 55 años de historia en Ferrara

Para quien es de Ferrara, la Pizzeria Arcobaleno no es solo un negocio histórico del centro, sino un pequeño fragmento de memoria colectiva. Es el sabor de una tradición que atraviesa generaciones, el recuerdo de una porción de pizza compartida al vuelo, de una parada en la ciudad, de un lugar que se ha vuelto familiar con el tiempo. A 55 años de su nacimiento, la Pizzeria Arcobaleno sigue representando un punto de referencia para Ferrara, lo que le ha permitido convertirse en uno de los comercios históricos de la ciudad. Para contar esta larga historia hecha de trabajo, pasión y continuidad, entrevistamos a las hijas de la familia Buti – Chiara y Federica – que, junto a su padre Rolando, llevan adelante cada día el negocio con el mismo espíritu de siempre.

Este año, la Pizzeria Arcobaleno cumple 55 años: ¿qué sienten al mirar este hito?
Es una emoción muy fuerte, porque significa repensar una historia de más de medio siglo, hecha de sacrificios, de trabajo cotidiano pero también de gran cariño por parte de la ciudad. Arcobaleno no ha sido solo una pizzería: para muchas personas se ha convertido en un punto de referencia, un lugar querido, ligado a los recuerdos de generaciones enteras de ferrareses.

¿Cómo comenzó su aventura en Ferrara?
Todo comenzó en 1971, aunque la idea había nacido un poco antes. Nuestro padre Rolando Buti llegó a Ferrara con Maria – nuestra madre – durante el viaje de novios, tras haber trabajado durante años en las Acciaierie di Terni. En un momento dado maduró el deseo de cambiar de vida y construir algo más personal y familiar. Así surgió la oportunidad de entrar en el mundo de la restauración y apostar por una pizzería al corte.

¿La elección del local fue inmediata o hubo dificultades al principio?
No fue nada sencillo. El primer local que parecía disponible, en realidad, ya no lo estaba, por lo que hubo un momento de incertidumbre. Luego, pasando por la zona entre San Romano y Santa Rita, se advirtió una tienda que estaba quedando libre justo donde Arcobaleno se encuentra todavía hoy. El propietario acogió con entusiasmo la idea de albergar una pizzería al corte, que en aquel entonces representaba una novedad para esa parte de la ciudad.

¿Cómo fueron los primeros meses de actividad?
Fueron meses exigentes, porque todo comienzo requiere energía, paciencia y espíritu de adaptación. Nuestra madre iba a Rávena para aprender y perfeccionar la masa, mientras que en Ferrara se intentaba hacer crecer el local día a día. Al principio los ingresos eran modestos, pero poco a poco el trabajo aumentó, tanto que ya en los primeros meses llegaron las primeras colaboradoras. Esa fue la señal de que el negocio estaba arraigando.

Según ustedes, ¿cuál fue el secreto que hizo que Arcobaleno fuera tan querida por los ferrareses?
Sin duda cuenta la calidad del producto, pero no basta. El verdadero valor siempre ha sido el carácter familiar del local, la relación directa con las personas, la constancia y la sencillez. Arcobaleno ha entrado en la vida cotidiana de Ferrara: para muchos significa la porción de pizza comida al vuelo de jóvenes, la parada en el centro, una costumbre que con el tiempo se ha transformado en memoria compartida. Y todavía hoy, incluso entre los más jóvenes, esta tradición se ha arraigado, hasta convertirse en un hábito casi diario.

Hoy, ¿qué representa Arcobaleno para ustedes y para la ciudad?
Hoy Arcobaleno representa una continuidad, también generacional. Nosotras – Chiara y Federica – hemos crecido ambas dentro de esta realidad y llevamos adelante su identidad con el mismo espíritu con el que nació. Después de 55 años, la pizzería es a la vez un negocio histórico y un pequeño patrimonio ciudadano: un lugar característico que narra Ferrara a través del trabajo, los sabores, los recuerdos y el vínculo auténtico con las personas.

To keep connected with us please login with your personal info.

New membership are not allowed.

Enter your personal details and start journey with us.